Sapiosexuales Afrodisiaco Intelectual

En los últimos años, una de las principales tendencias sexuales que ha desplazado al metrosexual ha sido el sapiosexual, aquel o aquella que genera excitación por su inteligencia, que seduce por la profundidad de sus conocimientos. Y aunque el término aún no está incluido en el diccionario de la Real Academia Española (www.rae.es), es una palabra que se ha extendido y reforzado recientemente en los medios de comunicación, en las calles y en las redes sociales, sobre todo, gracias a personajes televisivos y cinematográficos, entre ellos, Spencer Reid (Criminal Minds) o Leonard (The Big Bang Theory), uno de los científicos sin el aspecto físico que exige la publicidad y que ha conseguido el amor de una bella, pero no muy lúcida vecina.

Las personas proclives a los sapiosexuales le dan poco valor al dinero y a la apariencia física. La sabiduría, la calidad de la conversación, prima ante cualquier “defecto”, “desproporción” o “carencia” exterior. Según la sexóloga y sicóloga Emma Rivas, en entrevista al diario La Vanguardia, “puede ser que, inconscientemente, estas personas crean que alguien que te pueda estimular intelectualmente, también te dará más seguridad y estabilidad”.

Los sapiosexuales tienen como característica principal el dominio a profundidad de varios temas, más allá de su profesión u oficio, o resaltan por la influencia y liderazgo que pueden ejercer sobre los demás a pesar de su estatura, su contextura o sus rasgos físicos. Estas características generan una enorme influencia entre quienes sienten atracción por la inteligencia y se sienten seducidos en tal medida que terminan en el cuarto de un hotel, en la alfombra de la habitación contigua a una fiesta o con los pantalones abajo dentro de un baño.

No hay que olvidar que el cerebro es nuestra principal conexión con el mundo sexual, más sensible que la piel, el oído, los ojos o los órganos genitales. Y lo mejor es que luego del sexo puedes conversar y no sentir esa sensación extraña y vacía de estar al frente de tan solo un pedazo de carne, de un cuerpo sin capacidad para la conversación y el intercambio de ideas.

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